Cómo cuidar el ambiente


Las acciones para cuidar el ambiente tienen que tomarse en conjunto, es decir, involucrar y comprometer a toda la sociedad por igual. Los recursos naturales son limitados; por lo tanto, una adecuada educación ambiental es indispensable para conservar y explotar racionalmente los recursos con que contamos. La cooperación para resolver el problema ambiental empieza desde el hogar. Ya algunos sectores sociales comienzan a organizarse en grupos vecinales con el fin de resolver problemas asociados con la separación de la basura, el uso adecuado de detergentes, la reforestación de áreas verdes y el consumo doméstico.

Si a las actividades particulares se suman las acciones de las dependencias públicas, se podrán conservar al menos los más importantes espacios naturales con que cuenta nuestro país. Existen entre flora y fauna más de 240 especies en peligro de extinción, más de 430 se encuentran amenazadas, más de 240 son raras y más de 80 están sujetas a protección especial. Del apoyo que brindemos a la protección del ambiente dependerá que el día de mañana México siga teniendo una enorme biodiversidad de especies animales y vegetales, de la cual nos podamos sentir orgullosos.
Cuidado de especies.
Para evitar la venta ilegal de flora y fauna silvestres, y la disminución de las poblaciones naturales, se ha propuesto la creación de viveros y criaderos en los cuales se controle la reproducción de especies silvestres, tanto para fines comerciales como para su conservación. Para lograr el éxito, el establecimiento de estos criaderos y viveros requiere de programas de apoyo continuo para investigar diferentes aspectos de la vida de las especies silvestres. Es también necesaria la protección de los animales en su ambiente natural.
Educación ambiental.
Trata de resolver dos causas del desequilibrio ecológico: la ignorancia y la falta de conciencia social. Cada vez más son más las instituciones que, a través de la difusión de los conocimientos sobre la naturaleza, pretenden crear en la gente de todas las edades un criterio que le permita participar en la generación de soluciones a problemas ambientales en diferentes niveles, desde usar detergentes biodegradables o no tirar basura en los Parques Nacionales, hasta la participación ética y activa como ciudadanos apoyando iniciativas de leyes y políticas ecológicamente congruentes.
Asentamientos humanos.
Todas las actividades humanas necesitan un espacio para su localización y desarrollo. La falta de control sobre los asentamientos de la población acarrea problemas como tiraderos clandestinos de basura, desagüe de aguas negras en ríos y lagunas, y deforestación masiva para la construcción de viviendas. Por ello, la planeación de nuevos lugares habitacionales debe basarse en un análisis conjunto de las necesidades de la población y la existencia de los recursos naturales, para permitir un equilibrio entre el territorio urbano y el medio ambiente.
Reciclado.
El reciclado de la basura consiste en clasificarla tanto en los hogares como en oficinas e industrias, para así facilitar el proceso de reutilización de materiales como papel, vidrio, metales y materia orgánica. Estas acciones tienen un potencial de ahorro que va desde un 10 % en consumo de energía, cuando se recicla en vidrio, a un 30 % en materias primas cuando se reciclan el papel y el cartón, disminuyendo la tala de árboles. Asimismo, el reciclado de materia orgánica significa devolver a la Tierra algo de lo mucho que ella nos proporciona.
Reforestación.
No debe olvidarse que todos los ambientes y comunidades vegetales son producto de un proceso muy largo de evolución biológica y que en ellos las interacciones entre plantas y animales son muy complejas. Por eso, aunque los planes de reforestar se llevan a cabo desde el siglo pasado, muchas veces, por falta de planeación, se ha cambiado la composición de los bosques. Por cada árbol que se derriba, deberían plantarse dos o más de la misma especie. En 1990 el número de hectáreas reforestadas fue de 40000, lo que aún resulta insuficiente, pues el valor ecológico de un árbol se alcanza entre los 10 a 15 años, al llegar a su madurez.
Tratamiento de aguas negras.
El principal problema en el tratamiento de aguas y sustancias nocivas producidas por la actividad doméstica e industrial es que éstas se disuelven y combinan con otros elementos en el agua, haciendo muy difícil su separación y extracción, o no se pueden destruir o anular de una manera segura. Es pues necesario, y más económico, enfocar los esfuerzos a controlar la contaminación que a restituir el ambiente dañado. Además, es necesario que antes de que se instale cualquier industria, se analice seria y éticamente el impacto ambiental que podrá tener sobre el medio que la rodea.
Investigación de recursos naturales.
El estudio del impacto humano en la naturaleza es uno de los problemas científicos más complejos y por ello la investigación en esta área puede ofrecer importantes pistas que lleven hacia una mejor relación con el ambiente. Para ello se requiere de apoyo serio y continuo para investigar nuevas formas de aprovechamiento de material reciclado o tratamiento de aguas residuales, y aspectos básicos como la forma en que funcionan los organismos dentro de su ambiente, o el estudio de la manera en que las actividades humanas alteran el mundo natural.

Fuente: Bancomer – Álbum de la Naturaleza de México, p. 58 – 59.

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