¿Qué nos aporta la vitamina D?


La vitamina D aporta muchos beneficios a nuestro organismo. De hecho, la vitamina D actúa como una hormona. Es por esto que activa un gran número de funciones muy importantes en nuestro organismo. A diferencia del resto de vitaminas, la D sí que puede sintetizarla nuestro organismo.

Los receptores de vitamina D se encuentran presentes en más de 50 tejidos distintos e interviene en la regulación de más de 200 genes. Esto la convierte en una vitamina clave para el mantenimiento de nuestra salud.

Está formada por un conjunto de compuestos liposolubles. La podemos encontrar en forma de ergocalciferol (D2) y de colecalciferol (D3).

Funciones de la vitamina D y su papel en la salud

Ayuda a mantener el balance de calcio y fósforo.
Facilita la absorción intestinal de calcio.
Interviene en el desarrollo celular.
Es un potente modulador del sistema inmune.
Participa en la transmisión de los impulsos nerviosos al músculo.

No existe ninguna duda de la relación entre la vitamina D y la salud ósea. Un déficit severo se puede manifestar en forma de raquitismo en niños u osteomalacia en adultos.

Aunque estas condiciones no son habituales hoy en día en nuestras sociedades, sí que es importante la presencia de osteoporosis. Unos niveles adecuados de vitamina D pueden prevenir la aparición de esta enfermedad que debilita los huesos y aumenta el riesgo de fracturas.

Pero, en los últimos años, los investigadores han ido acumulando evidencia científica de su rol en otros aspectos de salud. Cada vez se conoce más sobre su posible implicación en el desarrollo de enfermedades autoinmunes (lupus, artritis reumatoide o esclerosis múltiple), hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.
La vitamina D es un nutriente que interviene en la salud ósea. Además, participa en otras funciones como la transmisión de los impulsos nerviosos al músculo.
Déficit de vitamina D

La falta de vitamina D es ya un problema salud a nivel mundial. Debido al importante rol que desempeña esta vitamina en nuestro organismo, no podemos subestimar las consecuencias de esta situación.

Seguramente, la causa principal de este déficit es la falta de exposición solar. Como veremos más adelante, esta es la principal vía de obtención de vitamina D. Existen algunas condiciones que pueden aumentar el riesgo de desarrollar déficit de vitamina D:

Problemas intestinales que dificultan su absorción, como los que se pueden dar en la enfermedad de Crohn o la celiaquía.
Problemas renales o hepáticos. El organismo necesita convertir la vitamina D en una forma activa, y para esto es necesario un buen funcionamiento de estos órganos.
La edad.
Algunos medicamentos reducen su absorción.
Escasa exposición solar.
Personas con la piel oscura.
Personas con obesidad.

Principales fuentes de esta vitamina

Para obtener los beneficios que nos aporta la vitamina D es importante conocer las fuentes que permiten obtenerla en cantidades adecuadas. Así las cosas, existen dos maneras de conseguirla: a través de los alimentos y mediante la síntesis cutánea.

La vitamina D en los alimentos

Las fuentes alimentarias son un poco escasas y algunos de estos alimentos son de consumo poco habitual (como las vísceras o la mantequilla). Los alimentos más ricos en esta vitamina son:

Pescados grasos: arenque, caballa, sardinas, atún, salmón.
Hígado y otras vísceras, también en patés y foie-gras.
Quesos grasos y mantequilla.
Huevos: la vitamina D se encuentra en la yema de huevo.
Setas.
Alimentos enriquecidos:  cada vez son más habituales los alimentos enriquecidos en vitaminas y minerales. En este caso, encontramos algunas leches, bebidas vegetales, zumos o cereales de desayuno enriquecidos con vitamina D.

Los pescados grasos son fuentes de vitamina D. Además, podemos encontrar este nutriente en otros alimentos como quesos grasos, huevos, cereales enriquecidos, etcétera.

Síntesis cutánea y radiación solar

Esta es la fuente que más vitamina D aporta a nuestro organismo. La radiación solar ultravioleta estimula la producción de vitamina D3 en la epidermis. Se ha estimado que exposiciones de 5 a 15 minutos de sol directo, en la cara y los brazos, serían suficientes para prevenir el déficit de vitamina D.

Sin embargo, existen algunos factores que dificultan ésta síntesis:

A medida que nos hacemos mayores perdemos capacidad de sintetizar vitamina D.
Cuanto más oscuro es el tono de piel, más tiempo de exposición solar es necesario.
Los factores de protección superiores a 8 dificultan que los rayos de sol penetren en la piel.
La intensidad de la luz solar, que no incide de la misma forma en verano que en invierno; ni en todas las regiones.

Si bien es necesario exponerse al sol regularmente para obtener los niveles óptimos de vitamina D, tenemos que ser conscientes de los riesgos que ello conlleva. El más importante de ellos es el cáncer de piel y el envejecimiento precoz. Así pues, es importante seguir los consejos de los expertos a la hora de exponernos al sol

En resumen

El déficit de vitamina D es detectable a través de una analítica de sangre. Este el mejor método para descubrir si es necesario tomar un suplemento o no. Tomar el sol siguiendo las recomendaciones y comer alimentos ricos en vitamina D es la mejor forma de prevenir su déficit.



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