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Nuestro jugo está estabilizado en
frío, es 100% natural y se extrae directamente de la planta. Por eso se
denomina 1:1.
Procede de cultivos ecológicos, contiene un mínimo de 6,65% de polisacáridos
activos naturales propios del aloe vera. Posee el sello de garantía IASC
(Consejo científico Internacional del Aloe -
http://www.iasc.org/complete.html), lo que le otorga del
certificado de calidad. Y está libre de aloína, por lo que carece de
contraindicaciones.
Es tan inofensivo como el de cualquier fruta. Se consume
desde hace más de 4000 años y aporta beneficios en problemas de: acidez de
estómago, úlceras, gastritis, asma, psoriasis, artritis, reuma, migrañas,
estreñimiento, colitis, problemas menstruales, psoriasis, cirrosis,
incontinencia nocturna, hepatitis, colesterol, problemas de corazón, angina
de pecho, triglicéridos, sobrepeso, celulitis, caída del cabellos,
afecciones de la piel...
Algunos de los componentes más
importantes del Aloe Vera son:
VITAMINAS:
Vitamina A: También es conocida
con el nombre de retinol (debido a sus beneficios sobre la retina). Se trata
de un potente regenerador celular, ideal para terapias contra la psoriasis o
el acné. Mejora la visión y previene el envejecimiento prematuro. Favorece a
su vez el crecimiento de los tejidos, en particular de los la piel, los ojos
y las mucosas.
Vitamina B1: Se conoce también con el nombre de tiamina. Protege el sistema
nervioso, estimula la actividad cardiaca y facilita la digestión.
Vitamina B2: O riboflamina. Facilita la trasformación del alimento en
energía. Combate la anemia gracias a que favorece la absorción del hierro y
mejora el cabello, las uñas y la piel.
Vitamina B3: O niacina. Efectivo desintoxicarte; también contribuye a la
reducción del colesterol, pues participa en la síntesis de las grasas.
Vitamina B5: También conocida como ácido pantoténico. Se encuentra en casi
todos los alimentos y estimula la regeneración celular, protege la piel y el
cabello y es un poderoso hidratante.
Vitamina B6: O Piridoxina. Ejerce un efecto beneficioso sobe el sistema
inmunológico, facilitando las conexiones entre el sistema nervioso central y
el periférico.
Vitamina B9: O ácido fólico. Combate la anemia y previene malformaciones
fetales y tumores.
Vitamina B12: O cobalamina. Favorece la concentración y la memoria, también
previene la anemia y ejerce una función protectora en lesiones precancerosas
de pulmón, sobre todo en fumadores. Acelera la recuperación de
convalecientes y ancianos.
Vitamina C: O ácido ascórbico. Es un potente antioxidante, estimula la
formación de colágeno y refuerza el sistema inmunológico. También actúa en
la prevención de tumores. La deficiencia de vitamina C puede llevar al resecamiento y formación de horquilla en el cabello, gingivitis (inflamación
de las encías) y encías sangrantes; piel áspera, disminución de la tasa de
cicatrización de heridas; tendencia a la formación de hematomas; dolor e
inflamación de las articulaciones; anemia y posiblemente aumento de peso
debido a la baja tasa metabólica y bajo gasto de energía
Vitamina D: O calciferon. Favorece la absorción de minerales en los procesos
de osificación.
Vitamina E: O tocoferol. Potente regenerador celular y antioxidante. Cuida y
mejora la piel, así como el aparato cardio-circulatorio.
Vitamina M: El ácido fólico actúa
como catalizador, facilitando la acción de otras vitaminas. La deficiencia
del ácido fólico inhibe el crecimiento de ciertas células y también es
imprescindible para el correcto metabolismo de los aminoácidos, mejora la
lactancia, protege contra parásitos intestinales, promueve una piel
saludable, actúa como analgésico contra el dolor, útil en el tratamiento
contra la anemia.
MINERALES:
El aloe es rico
en sales minerales, entre las que destacan:
Hierro: Componente esencial de la hemoglobina de la sangre (a la que da el
color) El hierro ayuda al crecimiento, crea resistencia a las enfermedades,
reduce la fatiga, cura y previene la anemia.
Calcio: Previene la osteoporosis,
la artritis y otros problemas reumáticos, ayuda a la coagulación de la
sangre cuando es necesario y regula el ritmo cardiaco y los impulsos
nerviosos.
Fósforo: Combinado con el calcio
favorece la mineralización de los huesos y aporta vigor y energía a los
músculos.
Magnesio y Manganeso: Mejoran la musculatura y regulan el ritmo cardiaco.
También tienen propiedades calmantes y antidepresivas.
Potasio: Combate la hipertensión, mejora el
rendimiento deportivo y elimina
residuos del organismo.
Cromo: Favorece la actividad
enzimática y regula la glucosa y el colesterol.
Cobre: Buen antioxidante y antiinflamatorio. Útil contra la artritis y los
trastornos de la circulación.
Sodio: Regula el equilibrio de los líquidos en el organismo. Conviene no
excederse con los alimentos ricos en sal, pues el exceso de sodio puede
aumentar la presión arterial.
Zinc: Estimula el sistema inmunológico, regenera las células, es
antiinflamatorio y potencia el apetito sexual. La carencia de zinc genera
anemia y en los hombres hipertrofia de la próstata, que en muchos casos
degenera a su vez en cáncer de próstata.
AMINOACIDOS:
El aloe aporta veinte
de los veintidós aminoácidos que necesita nuestro organismo, siete de los
cuales son esenciales y no podemos sintetizarlos por nosotros mismos, por lo
que hemos de recurrir a aportes externos. Son fundamentales para la
asimilación de las proteínas y muy necesarios para aquellas personas que
tengan una intensa actividad deportiva. Los esenciales son: valina, treonina,
metionina, lisina, leucina, isoleucina y fenilalanina. Los no esenciales,
que nuestro organismo es capaz de producir son: serina, prolina, histidina,
hidroxiprolina, glutamina, glicina, L-arginina, alanina, ácido glutámico y
ácido aspártico. Existen dos aminoácidos más en el aloe denominados semi-esenciales:
tirosina y cisteína.
ENZIMAS:
Son sustancias
proteínicas que posibilitan importantes reacciones bioquímicas en el
organismo, como la digestión de grasas y proteínas, como es el caso de la
lipasa y la proteasa; o actuar sobre la inflamación de tejidos, favoreciendo
la cicatrización y produciendo un efecto analgésico, como la carboxipeptidasa.
POLISACARIDOS:
Son responsables de muchos de los efectos terapéuticos del aloe. Son glúcidos complejos
constituidos por largas cadenas de azúcares simples (glucosa y manosa).
Protegen las paredes del estómago y el intestino, aumentan las defensas y
mantienen hidratados los tejidos. Destaca el acemanano, que además es
germicida, fungicida y bactericida.
ANTRAQUINONAS:
Son laxantes
naturales y potentes antibióticos y antivirales. En el aloe destacan la aloemodida, el ácido aloético, el ácido cinámico y el ácido crisofánico.
Regulan la actividad intestinal.
SAPONINAS:
Son detergentes
naturales con propiedades antisépticas y antibióticas.
ESTEROLES:
Son potentes
antiinflamatorios naturales. Combaten eficazmente las inflamaciones. Destaca
el lupeol, analgésico, antiséptico y purificador.
LIGNINA:
Su principal
característica es que puede penetrar hasta las capas más profundas de la
piel, potenciando el efecto del resto de las sustancias que componen el
aloe.
Existen más de 250 variedades de
aloe, de las que sólo unas pocas son empleadas en la elaboración de
productos de salud y belleza, porque aunque son muchas las aplicaciones que
tiene, es precisamente en la piel donde sus cualidades resultan más
visibles. El secreto de poder curativo está en el vigoroso efecto que
producen sus principios activos al interactuar. No es fácil encontrar en la
naturaleza una planta que reúna tantas propiedades beneficiosas para la
salud en general y para la piel en particular. Se han descrito más de 100
sustancias contenidas en el aloe vera que mejoran el funcionamiento
cotidiano de nuestro organismo; entre otros posee propiedades fungicidas,
bactericidas, antiinflamatorias, reguladoras y analgésicas.


