LA MUSICA CORROMPE A LA SOCIEDAD Peter Scheweige

«Está comprobado que la música corrompe a la sociedad»,

Peter Schweige

27/08/2021
El presidente de la Plataforma Europea en Apoyo a la Prohibición de la Música (PEAPM, siglas en español), Peter Schweigen, es una de las voces internacionales que más han aplaudido la aparición del nuevo decreto ley nacional, una normativa que podría ser la estocada final a una debilitada industria musical.

Schewigen recuerda muy bien qué estaba haciendo aquella tarde del pasado 31 de agosto, el día que puede haber cambiado por completo y para siempre el destino de la industria musical a nivel global.

“Es uno de esos momentos históricos tan transcendentes que te llevan a recordar incluso dónde estabas y con quién estabas y retenerlo en la memoria durante años”, recuerda emocionado en relación a la publicación del nuevo decreto ley, en el que ha participado como asesor.

Hablamos con él desde su casa de Schiltach, un pequeño pueblo alemán donde el silencio se ha vuelto, como el mismo confiesa, “su mejor compañero de vida”.

LLevas años defendiendo las consecuencias negativas que la música produce en la sociedad. ¿Por qué no se ha hablado apenas de ello hasta ahora?
Simplemente, por las presiones del lobby musical. Son muchos los estudios que llevan años advirtiéndonos de las peligrosas alteraciones que la música puede ocasionar en nuestra capacidad cognitiva, en nuestro estado de ánimo, en nuestra capacidad de raciocinio… por mucho que intenten contradecirlos desde la oposición.

 
Entonces, ¿puede ser realmente la música uno de los mayores mecanismos de control?
Totalmente. Está comprobado que en los primeros meses de vida somos capaces de responder antes a una melodía que a una comunicación verbal con nuestros progenitores. 
 
Con ello puedes hacerte ya una idea del increíble poder que ejercen las ondas armónicas en la estimulación del cerebro, siendo además el mecanismo que más partes activa del mismo frente a cualquier otro estímulo humano. Además, la música es capaz de alterar la propia química del cerebro, tal y como confirman diversos estudios neurocientíficos, y de afectarnos incluso a nivel fisiológico, modificando el latido de nuestro corazón, el pulso o la presión arterial, entre otros. 
 
Por todo ello, queda manifiesto que el poder que ejerce sobre nuestra mente y sobre nuestro cuerpo es inmenso, por lo que muchos han aprovechado para utilizarla como mecanismo de control para lograr sus oscuros objetivos. Se ha demostrado, por tanto, que la música corrompe a la sociedad.
Desde la plataforma defendéis que uno de los mecanismos que más se han utilizado para corromper a las masas han sido los llamados “earworm”. 
 
¿De qué se trata?
Lo que podríamos traducir al español como “gusanos musicales”, repiten siempre el mismo mecanismo. Son canciones con melodías y ritmos aparentemente simples que se adhieren involuntariamente a nuestro cerebro, controlándolo en ocasiones por completo e incluso produciendo un síndrome crónico en el peor de los casos. La sensación es la de ser incapaces de quitarnos esa canción de nuestra mente, y por tanto deshacernos de la manipulación que pretende transmitir, repitiéndola en bucle constantemente tras su escucha. 
 
Algunos llaman también a esta sensación “picor cognoscitivo”, o incluso en el libro Musicofilia aparece reflejada como “un tic o un ataque”. Así que teníamos claro que era uno de los puntos clave que debía recoger el nuevo decreto ley.
 
Hablando del nuevo decreto ley, ¿cuál ha sido la aportación de la plataforma en su elaboración y su valoración personal al respecto?
Personalmente, en nombre de la plataforma a la que represento, he ejercido de asesor en la valoración de los riesgos actuales que la música puede representar para la sociedad. La verdad es que no me ha pillado por sorpresa que finalmente se haya prohibido la difusión o creaación musical en España, tanto pública como privada, hasta nuevo aviso. Creo, sinceramente, que era algo necesario en estos momentos y estoy más que convencido de que será positivo para la sociedad española.
 
¿Incluso para los que no comulgan con sus ideas? ¿Qué les diría al respecto?Sabemos que muchos de los opositores están intentando organizar una red clandestina para hacer frente a las nuevas prohibiciones. Simplemente, les diría que confíen en que todas estas medidas se han tomado con el fin de salvar a la sociedad de su propia autodestrucción, y les invitaría a que estudien más el tema en profundidad, lean los numerosos estudios que hay al respecto y dejen el individualismo a un lado para apostar por el bien común.

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